Desde la Confederación Indígena Tayrona (CIT), avanzamos en la comunidad de Isrwa, territorio del Pueblo Indígena Arhuaco en el Corazón del Mundo, con la fase de despliegue territorial de la consulta previa sobre Pagos por Servicios Ambientales (PSA) y REDD+ (Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la deforestación y degradación de los bosques, así como la conservación, el aumento de las reservas de carbono y el manejo forestal sostenible), realizada los días 25 y 26 de abril.
Este espacio de encuentro reunió a las Autoridades Indígenas y comunidades de la zona oriental de la Sierra Nevada de Gonawindúa. En el marco del derecho fundamental a la consulta previa, esta socialización contó con la participación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Fondo para la Vida, quienes presentaron las iniciativas de las medidas administrativas e instrumentos normativos asociados a estos mecanismos.
Desde la palabra, el pensamiento y la orientación de nuestras Autoridades Indígenas, consolidamos este encuentro como un espacio de decisión sobre la importancia del territorio, reafirmando que cualquier medida que lo afecte debe construirse desde los principios de la autonomía, el conocimiento propio como pueblo originario y el equilibrio con la vida.
Durante las jornadas, en articulación con las Autoridades Tradicionales y el equipo técnico de la CIT, recogimos una serie de reflexiones en torno a la regulación y administración de las economías de la Zaku, señalando que no es posible insistir en modelos externos que fragmentan la comprensión del territorio y ponen la conservación al servicio de las lógicas del mercado. En este sentido, reafirmamos que la discusión no puede limitarse al valor económico de los incentivos, sino centrarse en si estos mecanismos reconocen el gobierno propio, las economías de los Pueblos Indígenas y el respeto por nuestras formas de vida.
Asimismo, expresamos nuestra preocupación por las condiciones en que estos mecanismos se implementan, particularmente cuando responden a modelos ajenos que generan dependencia, profundizan desigualdades y alteran el sentido y las orientaciones para el cuidado de la Zaku.
Desde la Ley de Origen y la cosmovisión del Pueblo Indígena Arhuaco, entendemos el territorio no como un bien material, sino como una integralidad guiada por nuestros sistemas de conocimiento, los planes de vida y las relaciones espirituales que sostienen nuestra pervivencia y permanencia. En ese sentido, planteamos la necesidad de avanzar hacia un modelo que reconozca y retribuya el cuidado territorial de manera integral, incorporando prácticas ancestrales como la huerta, los sistemas alimentarios, el cuidado de los animales, el uso cultural y espiritual del territorio, el respeto por los espacios sagrados y la transmisión de saberes.
De igual manera, insistimos en la construcción de instrumentos jurídicos propios que respondan a esta orientación, proponiendo el desarrollo de un decreto que garantice el reconocimiento pleno de nuestros derechos y salvaguardas para los cuatro pueblos que habitamos la Sierra Nevada de Gonawindúa: Kogui, Arhuaco, Wiwa y Kankuamo.
También alertamos sobre los riesgos económicos, culturales y espirituales asociados a estos mecanismos. Señalamos que la conservación no puede desligarse de los mandatos de la Ley de Origen ni depender de compensaciones externas, ya que esto podría afectar nuestra autonomía territorial, transformar nuestras economías propias y desarmonizar el cuidado del territorio y de la Zaku.
En este primer encuentro territorial, reafirmamos la importancia del derecho fundamental a la consulta previa como un espacio legítimo para que los Pueblos Indígenas, desde nuestra autonomía y gobierno propio, definamos el camino de las decisiones que afectan nuestros territorios. Asimismo, insistimos en la necesidad de reconocer nuestros sistemas propios para el cuidado territorial, que han sostenido históricamente el equilibrio y la vida en el Corazón del Mundo.


